Amics de la Rambla

Amics de la Rambla

Resum de premsa sobre La Rambla. Setembre 2017

29 de setembre de 2017

Dissabte, 2 de setembre de 2017
La Vanguardia

La Rambla y una madre
Arturo San Agustín

El pasado sábado, como a muchos barceloneses, me robaron la cartera en el paseo de Gràcia. Y los manguis no fueron magrebíes sino catalanes, algunos de ellos, los menos, con vocación exclusivamente española. Fueron, pues, algunos de los nuestros quienes nos impusieron unas banderas y pancartas, que, pese a la astucia, cada vez más grosera y más insoportable de nuestros políticos principales, no se merecían los muertos de la Rambla y los heridos que aún sufren, que aún pelean contra la muerte en algunos hospitales barceloneses. No debería ser así, pero así acostumbra a ser. Cuando conoces a una o varias víctimas de un atentado terrorista, observar la actuación pública de la mayoría de políticos provoca muchas más náuseas y vómitos. Y lo mismo o algo parecido podría decirse de demasiados conciudadanos, que con sus frases, poemas, velas, flores y fotografías sólo buscan y consiguen un breve protagonismo lacrimógeno. No se trata de dolor, fraternidad o sensibilidad. Es sólo curiosidad, aparente emoción, pornografía disfrazada de falso dolor, que busca soezmente la cámara de televisión. Pero así se llenan horas y horas de programación televisiva sin gastar un euro.

Las víctimas son siempre una excusa. Las víctimas, periodísticamente, no venden, no son atractivas. Incluso en las películas, novelas y cómics sucede lo mismo. Sería, pues, mucho más digno dejar que los familiares entierren en paz a sus muertos o consuelen a sus heridos. Y mejor no manifestarse que permitir procesiones utilizadas por los carteristas que sólo sirven para que nos jodan en ellas la cartera y para que las diferentes propagandas políticas aprovechen los muertos y heridos, las víctimas, para lograr sus objetivos. Mejor, pues, olvidarnos de las víctimas, de todas las víctimas, a quienes posteriormente dedicamos estatuas o memoriales sólo porque esa aparente manera de recordarlas permite a los políticos mostrar sus lágrimas más logradas el día de su inauguración. Es mucho más fácil crear un memorial que ser eficiente. La prueba es que nuestras principales autoridades municipales han convertido a los miembros de la Guardia Urbana en algo así como vigilantes privados dedicados a los manteros. Porque el Ayuntamiento de Barcelona, conviene recordarlo, maltrató en su día a la Guardia Urbana, confundiendo una mínima parte de la misma con su totalidad.

Fermín Villar, presidente de la asociación Amics de la Rambla, suele decirme que ese paseo se adelanta, que avisa de lo que después ocurre en otras zonas de Barcelona. El lunes hablé con él y me dijo que, cuando pase el luto, la noche de la Rambla volverá a ser una jungla. Yo me atreví a mentirle y le dije que Ada Colau y Gerardo Pisarello, tras sus aparentes emociones televisadas y ese entusiasmo que se asoma a sus rostros cuando hablan de teatro, es decir, del memorial, van a demostrar, al fin, que son capaces de ser eficientes y de asumir alguna responsabilidad. No sé si convencí a Villar. Creo que no.

Si acabo esta crónica sin escribir el nombre y apellido de una de las víctimas barcelonesas del atentado de la Rambla es porque ni estoy autorizado ni quiero que la utilicen los políticos. Sólo diré que es una madre valiente que se sacrificó para salvar la vida a uno de sus hijos.

Dimarts, 5 de setembre de 2017
Betevé

L’arquitecta Itziar González guanya el concurs internacional per transformar la Rambla

El projecte l’han dissenyat conjuntament 15 tècnics vinculats a Ciutat Vella

L'exregidora de Ciutat Vella i arquitecta Itziar González ha guanyat el concurs internacional que l'Ajuntament va convocar al març per a la transformació de la Rambla. Amb el concurs, el govern municipal buscava una proposta urbanística i alhora mesures per recuperar aquest passeig per als barcelonins. El guanyador no és un projecte tancat, sinó un plantejament inicial que s'ha de desenvolupar en els propers sis mesos.

La cara visible de l'equip, Itziar González, ha destacat que la proposta l'han dissenyada conjuntament 15 persones vinculades al barri. "O són veïns de Ciutat Vella, o han treballat com a professionals de Ciutat Vella, o tenen un vincle d'una mena o altra amb Ciutat Vella", ha dit González, que ha afegit que "som com uns plataners més de la Rambla, és a dir, tenim les nostres arrels aquí i tenim els braços molt oberts i amb molta ambició de ser universals".
La regidora de Ciutat Vella, Gala Pin, ha remarcat que l'equip guanyador planteja una "metodologia innovadora de cooperació ciutadana" per concretar com ha de ser la Rambla i que es preveu la participació de veïns i agents econòmics de la via.

De moment, no s'han concretat els detalls del projecte, però sobre la circulació de vehicles al passeig, Pin s'ha remès al pla especial de la Rambla, que ha dit que "camina cap a una pacificació", però que "no diu si serà per a vianants o no, i això és el que ha de treballar aquest equip".

http://beteve.cat/itziar-gonzalez-guanya-concurs-internacional-transformar-rambla/

Dimarts, 5 de setembre de 2017
La Vanguardia

Itziar González gana el concurso de ideas para reformar la Rambla de Barcelona

El equipo que lidera la arquitecta y exconcejal de Ciutat Vella definirá cómo debe ser la famosa arteria para que recupere la vida vecinal

El equipo liderado por la exconcejal de Ciutat Vella y arquitecta Itziar González definirá el proyecto de reforma de la Rambla en los próximos seis meses. El proyecto km-ZERO, formado por 15 profesionales de diferentes ámbitos, ha ganado el concurso internacional que el Ayuntamiento de Barcelona convocó el pasado mes de marzo.

Se trata de un concurso de metodología, por lo que definirá los criteriosde la futura reforma mediante un anteproyecto, pero no dibujará el diseño final de la popular avenida. “Recuperar la Rambla requiere ir más allá de un proyecto de urbanización y tener una visión integral de los retos que plantea el paseo, incorporando las vertientes social, cultural y comercial.
El consistorio prevé, según ha anunciado este martes en un comunicado, que las obras puedan empezar a principios del 2019. El objetivo principal del proyecto ganador es recuperar la Rambla para los vecinos y los barceloneses. Ha ganado el concurso, al que se habían presentado seis proyectos, al obtener un total de 84,68 puntos sobre 100. El anteproyecto tiene como marco urbanístico el Plan Especial de Ordenación de la Rambla aprobado en mayo de 2016 e impulsado el mandato anterior.

Además de González, el equipo Km-CERO está integrado por otros 14 profesionales de diferentes sectores, todos ellos muy cercanos a la vida vecinal de la vía. Se trata de Arnau Boix (arquitecto), Lola Domènech (arquitecta), Olga Tarrasó (arquitecta), Jordi Quiñonero (sociólogo), Paul B. Preciado (doctor en Filosofía), Josep Selga (biólogo), Ole Thorson (ingeniero), Sergi Cutillas (economista), Ernest Cañada (geógrafo), Albert Conesa (ingeniero industrial), Sebastián Ribot (ingeniero), Cristina Pedraza (arquitecta técnica), Pablo Feu (abogado) y Pere Mogas (urbanista).

Según el consistorio, a lo largo del desarrollo del proyecto el equipo ganador contará con la participación de más profesionales y expertos de diversos ámbitos y “quiere promover la colaboración” de los otro cinco equipos concursantes.
La puntuación obtenida por km-ZERO es la más alta que ha otorgado la mesa técnica de valoración del concurso, formada por personal interno del Ayuntamiento y miembros externos, entre ellos representantes del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya, el Col·legi de Politòlegs i Sociòlegs de Catalunya, el Col·legi de Geògrafs de Catalunya y el Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya.

Más seguridad y un memorial del 17-A

Tras el atentado del 17-A, se incorporarán también las medidas de seguridad y memorialistas que se acuerden. El Ayuntamiento prevé que la ‘nueva’ Rambla cuente con algún tipo de señalización memorial para explicar los hechos y homenajear a las víctimas. Contará con la colaboración del comisionado de Programas de Memoria y la Tabla de Memoria del distrito, un espacio que incorporará a la asociación Amics de la Rambla y asociaciones vecinales.

Reorientar el comercio y ganar residentes

La propuesta de km-ZERO incluye estrategias para cambiar los usos comerciales dedicados al turismo en las plantas bajas y potenciar los usos ciudadanos del espacio, así como políticas de vivienda para que la arteria recupere residentes de larga estancia. También incluye actuaciones de mejora de la accesibilidad al transporte público y medidas de restricción del vehículo privado, así como mejoras en los desplazamientos transversales a pie.
Además prevé un plan de dinamización comunitaria y temporal que incluye hacer una auditoría ciudadana para promover nuevos comercios de proximidad y viviendas. En esta línea, repensará la gestión de las concesiones públicas del espacio comercial –mercado de la Boqueria, chiringuitos, floristas y quioscos– y propone crear un centro documental y de investigación para rememorar la historia desconocida de los edificios de la Rambla.
Según la nota municipal, el proyecto “promoverá la Rambla como centro internacional de investigación de turismo crítico y economía circular, fomentando el cruce crítico entre turistas y personas de diferentes orígenes”. Además, “se trabajará para recuperar la Rambla para celebraciones colectivas, festivas y reivindicativas”, con la participación de las escuelas y centros de formación artística de Ciutat Vella.

Otros aspectos incluidos son un plan de gestión del arbolado, la declaración de un área de conservación y rehabilitación de edificios para monitorizar su estado y la implantación de mecanismos de control sobre las transacciones inmobiliarias y las órdenes de desahucio.

Cómo se desglosa el encargo

A partir del inicio de los trabajos, el equipo ganador contará con seis meses para redactar los documentos necesarios para la transformación de la Rambla. Por un lado, deberán elaborar un documento de estrategias de actuación, que definirá objetivos y criterios en materia de acción social, turismo, cultura y patrimonio, movilidad y espacio público. Estaráformado por cuatro informes sectoriales: plan de gestión de espacios de gran afluencia; plan de dinamización comunitaria y activación de usos temporales; plan de gestión cultural y de equipamientos, y anteproyecto de urbanización del espacio público y entorno de la Rambla.

Una vez finalizado este documento, el equipo deberá trabajar en un proyecto de urbanización acorde a los objetivos fijados. Deberá estarterminado en otoño de 2018. Para hacer seguimiento del proceso de redacción de los diferentes documentos, se creará una mesa de trabajo formada por las áreas de Urbanismo y Seguridad, el Distrito de Ciutat Vella y el equipo redactor, a través de la que se incorporarán los criterios y elementos de seguridad que determine la Junta Local de Seguridad y los expertos en la materia.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170905/431073639205/itziar-gonzalez-concurso-de-ideas-reforma-rambla.html

Dimecres, 6 de setembre de 2017
La Vanguardia

Amics de la Rambla niega su participación en el concurso sobre La Rambla

La asociación Amics de La Rambla ha negado hoy que haya participado en la valoración de los proyectos presentados al Concurso Internacional para definir las actuaciones de mejora de La Rambla de Barcelona que ha ganado al equipo km-ZERO, que lidera la arquitecta y ex concejal socialista Itziar González.

La entidad ha difundido un comunicado para desmentir la nota de prensa que ayer envió el Ayuntamiento de Barcelona para informar que el proyecto ganador del concurso era el de km-ZERO, con una valoración de 84,68 puntos sobre 100.
La nota dice que la valoración de los proyectos presentados al concurso internacional para definir las actuaciones de dinamización y mejora de La Rambla "la ha realizado personal interno del Ayuntamiento y miembros externos, entre ellos representantes de la Asociació d'Amics de la Rambla", lo que la entidad niega.

"Queremos aclarar que, pese a tener un representante en la mesa de contratación, Amics de La Rambla en ningún caso tuvo acceso a las deliberaciones técnicas para poder decidir la idoneidad de los proyectos presentados y tampoco tuvo ningún tipo de voto a la hora de decidir cuál era el proyecto ganador", puntualiza la entidad que en su nota no hace ninguna referencia al proyecto ganador

http://www.lavanguardia.com/vida/20170906/431094887204/amics-de-la-rambla-niega-su-participacion-en-el-concurso-sobre-la-rambla.html

Dissabte, 9 de setembre de 2017
ARA

Tornar a estimar la Rambla
Judit Carrera

Els atemptats de Barcelona van provocar una reacció unànime de defensa del valor simbòlic de la Rambla. Immediatament després de la barbàrie, es va imposar la mirada nostàlgica cap a aquest centre geogràfic i emocional de la ciutat. Tot i no ser l’objectiu inicial dels terroristes, com en altres indrets europeus es tractava de l’atac a un emblema. De sobte, algú aparentment desconegut s’apropiava de la nostra història, de les nostres ferides i protestes i de les nostres festes i celebracions. Ens robaven l’accés al mar, les primeres nits, les flors, el teatre, l’anonimat i la descoberta de l’Altre.
Avui, però, ningú pot negar la desafecció generalitzada cap a la Rambla. Què hem perdut pel camí? ¿Té el mateix valor per a la generació nascuda després dels Jocs Olímpics, ara fa vint-i-cinc anys? ¿Serà possible tornar a estimar-la?

La Rambla segueix portant al mar, però al seu quilòmetre llarg hi queden poc més de 600 veïns i hi passen cada any més de 15 milions de persones. Segons un estudi dels Amics de la Rambla, turistes i residents hi fan un total de 75 milions de recorreguts a l’any. Aquesta és la tensió de fons de la Rambla. Es parla de pèrdua d’identitat, però en realitat la Rambla era estimada quan no tenia cap identitat precisa, sinó que era una suma d’històries, sovint ambivalents, que sense ser de ningú ens pertanyien a tots. La barreja d’usos i la promiscuïtat de poblacions creaven un equilibri precari que generava urbanitat. Avui, aquest equilibri s’ha trencat a favor del monocultiu del turisme. La Rambla és precursora i símptoma del malestar de Barcelona.

Arran dels atemptats, el corresponsal del Washington Post va dir que Barcelona era sobretot un estat mental, una manera de viure. Totes les ciutats són una forma física i un imaginari, la suma d’una trama urbana i el que hi hem viscut i projectat. És cert que Barcelona, amb la seva eterna vocació de capital, té una forta consciència cívica. Però Barcelona és també una ciutat de trama medieval que des de Cerdà s’ha obsedit a cultivar una forma i la barreja d’usos pròpia d’una ciutat d’escala humana. Barcelona pot ser una manera de viure, però necessita la política i l’urbanisme per crear una forma que generi ciutadania. Si no és que pensem que el destí dels centres històrics europeus, avui tan clònics, és inexorable i decidim abandonar-los. Quan a les ciutats es creen buits no acostuma a ser un bon presagi.

La Rambla, aquesta vella riera de nom àrab que significa sorral, ha estat sempre una frontera. Va ser la primera muralla medieval de Barcelona -la Porta Ferrissa era una de les seves entrades-. Als seus marges es va anar forjant de manera desordenada el Raval. Avui el connecta amb el Barri Gòtic i sosté així Ciutat Vella, alhora que articula el conjunt medieval amb la ciutat moderna. D’aquí la centralitat de la Rambla. Com tota frontera, pot unir o separar. I si la Rambla es converteix en un gueto infranquejable, el conjunt de la ciutat se’n ressentirà.

http://www.ara.cat/opinio/Tornar-estimar-Rambla_0_1866413397.html

Diumenge, 10 de setembre de 2017
La Vanguardia

Barcelona asume el difícil reto de transformar la Rambla

‘La Vanguardia’ pregunta a arquitectos, artistas, vecinos y restauradores cómo ha de ser el paseo

Más de 70 millones de personas de aquí y de allí pasean cada año por la Rambla. Turistas y locales que al día siguiente del atentado del 17 de agosto recuperaron el paseo entonando el “No tinc por” y rambleando por él, dejando clara la voluntad de la ciudad de recuperar su espina dorsal. Después de meses, de años, muchos barceloneses volvieron a pisar la avenida que desde hace tiempo clama a gritos una reforma. El Ayuntamiento ha presentado esta semana el equipo ganador del concurso internacional convocado el pasado mes de mayo que llevará a cabo la transformación de la Rambla.

Un grupo pluridisciplinar liderado por la arquitecta y exconcejal de Ciutat Vella, Itziar González, tiene ante sí el reto de reconvertir y recuperar el paseo e incorporar al mismo tiempo nuevos elementos como la seguridad y el memorial a las víctimas que se han introducido necesariamente en el discurso sobre cómo deber ser la Rambla después del ataque terrorista.
El futuro paseo deberá responder a cuestiones que hace tiempo están sobre la mesa, que se han estudiado y planificado pero que ningún gobierno municipal se ha atrevido a ejecutar. Ya no se trata sólo de abordar mejoras en la iluminación, el pavimento, el arbolado... si es que llegan a hacerse. Debe afrontarse también si Barcelona quiere una Rambla con menos tráfico o incluso totalmente peatonal; apostar por otro tipo de comercio, por una calle con más vecinos y con menos obstáculos en la calzada central...

Y lo más importante plasmar en un proyecto bien concreto cómo se llevará a cabo este proceso de transformación. De planes para la Rambla ha habido muchos y hasta ahora sólo se han conseguido retoques estéticos sin mayor trascendencia. La Vanguardia ha hablado con entidades, vecinos, restauradores, arquitectos, artistas para que expongan cómo debería ser el paseo. Una carta a los Reyes Magos sobre el futuro de la Rambla abordando los principales problemas que aquejan al paseo y los desafíos a los que se enfrenta.

Peatonalización

Es una cuestión antigua que se plantea desde hace años pero que entraña el riesgo de provocar el colapso de parte del Raval y también de la Via Laietana –otra calle pendiente de reforma– que se convertiría en la única arteria de conexión entre el Eixample y el mar. Para el artista Sixe Paredes, reconocido muralista de orígenes grafiteros, la Rambla “ha de ser principalmente una calle peatonal para permitir que el paseo central sea mucho más ancho”.
Lo mismo entiende el restaurador Óscar Manresa, de Casa Guinard, quien considera que la calle es insuficiente para acoger la ingente cantidad de personas que pasean por ella. Propone que el espacio ganado al coche se utilice para instalar terrazas de calidad donde turistas y locales puedan sentarse sin consumir comida y sin ensuciar la calle como ocurre ahora. “La carga y descarga que se haga a primera hora de la mañana y que se mantenga la Rambla sin coches”.

Sin embargo, otras voces entienden que es difícil expulsar totalmente el vehículo privado y que no tendría sentido copiar para la Rambla el modelo del Portal de l’Àngel. Esta comparación la hace Maria Rubert, arquitecta y profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura, quien considera que la sección de la Rambla no es un problema y el tráfico no es una cuestión vital para darle aire al paseo central.

El presidente de Amics de la Rambla, Fermín Villar, apuesta por una solución intermedia que prevea la máxima peatonalización posible. “Dejar un carril de subida y uno de carga y descarga en los laterales para poder ampliar las aceras laterales y eliminar los aparcamientos en superficie”. Su propuesta incluye reducir el paso de los autobuses con parada en la Rambla. La arquitecta Carme Fiol de despacho Arriola&Fiol Arquitectes, que se presentó al concurso internacional, también apuesta por reducir el tráfico, pero manteniendo el transporte público para aquellos que deseen llegar a la Rambla y tengan dificultades para hacerlo, como las personas mayores.

Seguridad

El ataque terrorista desató una polémica vinculada al paseo sobre la seguridad, los bolardos, la presencia policial... cuestiones que el plan futuro de la Rambla deberá resolver y en la que muchos ya apuestan por introducir medidas que no comporten un blindaje del espacio público. Así lo explica la arquitecta Benedetta Tagliabue, quien sostiene que “la reforma no puede traicionar el espíritu de la Rambla”. Añade que si por motivos de seguridad se ha de bloquear parte del camino que se haga con maceteros con flores de mucho color para no aportar una imagen defensiva y de falta de confianza”. También Carme Fiol apuesta por una seguridad sutil para que prime por encima de todo el uso y disfrute del espacio público.

Para otros, la seguridad va más allá de colocar elementos de bloqueo. Defienden una mayor presencia de la Guardia Urbana. Josep Maria Jori lleva más de 30 años viviendo en la Rambla y considera que, además de colocar sistemas para evitar nuevos atentados, el Ayuntamiento debe reforzar la presencia policial. “De esta manera –opina– se podrían atajar determinados comportamientos como la presencia y el acoso de las prostitutas durante la noche o actitudes incívicas que convierten la Rambla en un lugar a veces insoportable para aquellos que vivimos en ella”. El presidente de Amics de la Rambla sentencia que hace falta más Guardia Urbana y menos top manta.

Chiringuitos

Las casetas ubicadas en el paseo que sustituyeron hace unos años a las pajarerías son uno de los elementos urbanísticos más cuestionados. No sólo por el tipo de productos que venden sino también porque actúan como barreras que dificultan la circulación de peatones. Fermín Villar, desde Amics de la Rambla, recuerda que estos chiringuitos están fuera de normativa y propone reemplazarlos por más bancos.

Carme Fiol considera que todos aquellos comercios que ahora están en la zona central tendrían que trasladarse a las plantas bajas de la Rambla. “La intervención –explica esta arquitecta– debe ser de fachada a fachada para dejar el máximo espacio libre en el centro para que se pueda ramblear de punta a punta”.

Una opinión que comparte la arquitecta y profesora de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAB) Maria Rubert, quien reclama la eliminación de estas estructuras: “La Rambla parece tener el síndrome de Diógenes en su parte central”, afirma mientras critica la proliferación de estructuras que, además de ser feas, nadie entiende qué hacen en medio de la calle.

Terrazas

Son otro de los elementos visibles de la Rambla en continuo debate. El artista Sixe Paredes es tajante y asegura que no daría ninguna licencia más, mientras que Fermín Villar considera que las terrazas deben ser proporcionales al tamaño del local y, en ningún caso, deben ser eliminadas. Óscar Manresa defiende que las terrazas deben ser espacios de ocio en los que se pueda descansar y la londinense Kate Preston, afincada en Barcelona desde hace 30 años y actualmente responsable del restaurante Ultramarinos, las considera imprescindibles para mejorar la calidad del espacio público.

Mejoras

La conexión con las calles del entorno o con el mar son algunas de las cuestiones que preocupan a Carme Fiol, que entiende que hay espacios de la Rambla, como el tramo final, que están desaprovechados y que requieren una solución para mejorar la transversalidad del mar con la ciudad. También propone cambiar el pavimento e introducir más verde. Kate Preston, reclama una reforma que no sea solo cosmética. Considera imprescindible recuperar el aire señorial que ha perdido el paseo y echa de menos una mejor iluminación y limpieza. En esto coincide con Josep Maria Jori, que no entiende porqué la Rambla dejó de limpiarse con mangueras, más efectivas que el método que se utiliza ahora.

Actividades

La mayoría de los consultados está de acuerdo en que es necesario limitar cierto tipo de actividades y aprovechar la transformación para incorporar un comercio de calidad a las plantas bajas. Acabar con muchos de los locales que se dedican a vender comida de consumo inmediato es lo que propone el restaurador Óscar Manresa, mientras que Josep Maria Jori considera que la reforma debería introducir medidas que permitan recuperar el tejido ciudadano.

“En la Rambla vivimos un millar de personas, cada vez somos menos porque aquí ha desaparecido el tejido urbano. Necesitamos que se cumplan las ordenanzas ,que las cumplan los comerciantes, los restauradores y también los visitantes”, sentencia. Preocupa el monocultivo turístico. Las personas consultadas por La Vanguardia saben que será difícil evitarlo pero piden un esfuerzo al Ayuntamiento para cambiar estas dinámicas. Según Carme Fiol,hay que conseguir que a la Rambla lleguen nuevos negocios.

Memorial

El mosaico de Miró fue el centro del homenaje espontáneo de la ciudad a las víctimas de los atentados. En cuestión de días se cubrió de flores, velas, mensajes y peluches que llenaron tambien otros puntos de la Rambla. La alcaldesa Ada Colau explicó entonces que se instalaría un memorial de los fallecidos del 17-A y que se incluiría en el proyecto de reforma de la calle. El escultor Joan Mora considera que si se coloca algún monumento no debería ser muy aparatoso. “Soy partidario del simbolismo y haría una apuesta discreta”, dice.

Por su parte, Benedetta Tagliabue explica se imagina un memorial “cambiante y vivo” que “incorpore plantas que se muevan con el viento, como los árboles de la misma Rambla”. Fermín Villar pide flores, el símbolo de la Rambla, pero preferiría que se instalase un altar. En esta misma línea se pronuncia Sixe Paredes, que cree necesario plantear un monumento “amable”, que no sea trágico ni trasmita pena. “La Rambla –concluye– tiene que ser un sitio de jolgorio, la esencia de Barcelona, lo que siempre fue”.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170910/431183753931/barcelona-transformar-rambla.html

Diumenge, 10 de setembre de 2017
La Vanguardia

La muralla ‘aparcada’ de la Rambla

El parking bajo el monumento a Pitarra conserva el único tramo superviviente de la muralla que mandó construir Pere II el Gran en el siglo XIII y que transcurría por el actual paseo
La Rambla es la calle más emblemática de Barcelona, y desde el pasado 17 de agosto es también símbolo del terrorismo más irracional. Ha pasado ya casi un mes y el paseo va recuperando poco a poco la esencia de lo que nunca debió dejar de ser, sus personajes, su idiosincrasia, sus celebraciones y su historia. Parte de esta historia es que la Rambla fue a partir del siglo XIII el límite de Barcelona, pues por su vertiente derecha, según se mira desde , transcurría la muralla que cerraba la ciudad medieval.

A partir del siglo XI, Barcelona ya había superado el recinto amurallado de la ciudad romana, asentándose nuevos núcleos urbanos, viles noves, alrededor de los caminos de acceso que quedaban indefensos. Por eso,Pere II el Gran ordenó en 1285 construir una nueva muralla para fortificar y consolidar la nueva ciudad. Una decisión apremiada por la entrada de tropas francesas en Catalunya que asediaron Girona.

El nuevo recinto amurallado ampliaba notablemente el romano. Por un lado llegaba aproximadamente hasta lo que hoy es el Born, transcurría después por la actual plaza Urquinaona y llegaba al mar por la Rambla, que entonces era tan solo un arenal por el que se canalizaban aguas que bajaban de Collserola.

De aquella muralla tan solo queda un pequeño paño que se conserva en la rampa de un aparcamiento subterráneo junto al monumento a Pitarra, por lo que tan solo es visible por quienes allí estacionan. También queda el recuerdo de la Portaferrissa, el portal más importante de esa segunda muralla, en cuya calle del mismo nombre puede apreciarse un mural de cerámica sobre una fuente que evoca el ambiente barcelonés junto al histórico acceso. Se conocía como Portaferrissa por las barras de hierro que la decoraban y que se utilizaban como unidades de medida.

Además de la Portaferrissa, había otras cuatro puertas en la Rambla, la de Santa Anna; la de la Boqueria; la de Trentaclaus, a la altura de la actual calle del Arc del Teatre y a la que pertenece el lienzo de muralla alojado en el aparcamiento, y la de Framenors, junto a Colón.
Como curiosidad, añadir un hecho curioso y poco conocido, y es que la situación de las antiguas cinco puertas está hoy marcada por la presencia de unos faroles singulares de cinco brazos. Así, quien pasee por la Rambla sabrá dónde estaban las puertas de la muralla por estos elementos.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170910/431108265059/muralla-aparcada-rambla-barcelona-secreta.html

Diumenge, 17 de setembre de 2017
ABC

Las Ramblas, vuelta a la vida

La emblemática vía ha recuperado prácticamente la normalidad tras el atropello masivo sufrido el pasado 17 de agosto

Heridas, todavía tocadas, pero con la cabeza totalmente levantada. Hace justo un mes, a las 16.50 horas una furgoneta asesina conducida por unyihadista sembró el pánico y atropelló a más de un centenar de transeúntes en las Ramblas de Barcelona, provocando la muerte de 15 víctimas inocentes. Hoy, justo un mes después de la masacre, el corazón de Barcelona vuelve a latir con su característico poderío, teniendo muy presente, eso sí, la pesadilla vivida el 17-A.
A simple vista se nota. La fuente de Canaletas, uno de sus puntos emblemáticos y sede de los festejos del Barça, sigue funcionando como memorial espontáneo de homenaje a los afectados. Por motivos de seguridad e higiene, el Ayuntamiento ha tenido que ir retirando los centenares de flores, peluches, velas, carteles u otros objetos conmemorativos que se dejaron en la vía, pero todavía quedan espacios improvisados para el recuerdo.

La semana que viene, con la llegada de las fiestas patronales de Barcelona, todos ellos desaparecerán, y quedará pendiente entonces concretar qué tipo de monumento o memorial definitivo se alzará para poder rendir recuerdo a las víctimas del 17-A. En el horizonte también queda pendiente la organización de un acto de reconocimiento a los empleados de la zona que justo hace un mes acabaron convirtiéndose en héroes de la tragedia
«Nos ha quedado una cicatriz que será imborrable, pero si las Ramblas son características por algo es por ser mutantes y por renacer continuamente», dice Fermín Villar, presidente de Amics de la Rambla, entidad que agrupa a vecinos y comerciantes de la vía.
Los negocios se recuperan

De hecho, la bajada drástica de visitantes -algo habitual en las ciudades víctimas del terrorismo- era una de las secuelas más temidas, pero el encanto de las Ramblas también ha podido con ello. Desde la entidad confirman que por las baldosas de la avenida pasan a día de hoy unos flujos de usuarios casi idénticosa los que había antes del 17-A.

Sí es cierto que se han modificado algunos hábitos, especialmente por el hecho de que en este último mes las Ramblas han sido más barcelonesas que nunca, con lo que las tiendas de «souvenirs» no han visto a tanto cliente potencial. La avenida, que en los últimos años había pasado a ser territorio 100% «guiri», ha visto como tras los atentados los barceloneses, también heridos, la han querido reconquistar.

«Pasar página»

En la Boquería, el centenario mercado de las Ramblas, también ha vuelto todo a su cauce. «El primer día que abrimos tras el atentado, era un sábado, hicimos la mayor facturación de todo el mes», y ahora, un mes después, los comerciantes tienen la percepción de que todo está como siempre, comenta Òscar Ubide, su gerente. Eso sí, «quienes estaban ese día allí, quienes tuvieron que socorrer a las decenas de heridos, lo tienentodavía muy presente. Ellos y todos únicamente tenemos ganas de poder pasar página», dice.

Más allá de las Ramblas, Barcelona no ha dejado de latir como capital turística. El sector hotelero apenas ha notado las secuelas del 17-A. «Ha sido un susto muy importante, pero preveíamos que nos afectara de manera más intensa», detalla a ABC Jordi Clos, presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona. Reconoce que en un primer momento sí que se registraron algunas anulaciones y que la gente que ha venido después ha esperado más a última hora pero «no ha habido grandes cancelaciones». El Gremio calcula que en este último mes la ocupación habrá caído como máximo un 4%.

El Ayuntamiento prevé un nuevo gran homenaje a las víctimas del 17-A en el Piromusical que suele cerrar las fiestas de la Mercè. Sin embargo, hoy Las Ramblas no prevén ningún acto especial. El mejor recuerdo, cuentan sus vecinos, es que como cada domingo se llene de vida. Hoy, más que nunca, toca «ramblear».

http://www.abc.es/espana/catalunya/barcelona/abci-ramblas-vuelta-vida-201709171028_noticia.html

Diumenge, 17 de setembre de 2017
El País

Técnicos de urbanismo
Patricia Gabancho

La Rambla es el espacio urbano por excelencia, es ciudad entera, y es preciso extender la soberanía de los opinantes más allá de los vecinos

No sé si ha sido concurso, concurso intencionado o nombramiento a dedo, pero la designación de Itziar González y su equipo para pilotar la reforma de la Rambla es una buena noticia para la ciudad. La sospecha nace porque el ayuntamiento atribuyó a Amics de la Rambla, la entidad más transversal que conozco o casi, parte de la decisión y estos lo desmintieron rotundamente en un comunicado: es la manera de hacer del consistorio, que siempre quiere tener razón sin acabar de construir la razón. Sea como fuere, bravo por Itziar.

Este espíritu independiente del urbanismo y la movilización ciudadana —que suelen ser puntos opuestos del hacer ciudad— es una arquitecta que como juramento hipocrático se comprometió a no construir jamás. Es una arquitecta sin piedra. Pronunciado el mandato hace años, cuando el gesto no se estilaba, revela una especial sensibilidad por la ciudad sostenible. Crecimiento cero en ladrillo o, si lo prefieren, crecimiento hacia adentro y desde adentro: rehabilitación, espacio público y condiciones de acceso (sociales, no mecánicas).

Itziar ganó protagonismo cuando organizó la participación en la obra de la plaza Lesseps, que es un desastre estético, un puñetazo, un exceso de hierro, pero que supo establecer bien sus itinerarios, preguntando a la gente por dónde pasaban, adónde iban. No es extraño que Itziar haya acabado creando el Parlament Ciutadà, que viene a ser el otro hemisferio de la camara política, y que, todo sea dicho, no acaba de arrancar. La participación tiene mucho de mito. En el medio, su atribulado paso a la concejalía de Ciutat Vella, donde pronto aprendió que los políticos al poder dicen A y hacen B.

Lo que el futuro le depare a La Rambla lo iremos sabiendo. Ya hemos hablado de todo esto. De momento me gustaría saber hasta dónde extenderá Itziar González el perímetro de la participación. Esto es clave. La Rambla es el espacio urbano por excelencia, es ciudad entera, y es preciso extender la soberanía de los opinantes más allá de los vecinos. Pero yo quería ir a otro punto. A la colisión entre urbanismo real y el técnico deudor del PGM —ese dibujo de una ciudad que nunca existió, afortunadamente-—, y lo digo porque hace poco volví al Forat de la Vergonya de la zona alta, al Cabanyal silenciado de Barcelona, a ese despropósito que es Vallcarca. La zona cero de la insensibilidad. Basándose en una planificación que no se alejaba del despacho y la corbata, se decidió instalar allí una gran lengua verde. Es la excusa perfecta: ¿qué vecino no la querría? Empezaron las expropiaciones y las demoliciones aleatorias, ahora sí, ahora no, hasta que un barrio modesto y equilibrado acabó en manos de un constructor emblemático que ahora mismo tiene en el bolsillo (nunca mejor dicho) la mayoría de solares generados. Genial. Más que nada porque bien cerca hay verde de sobras, desde Can Gomis a la avenida Terrades. Verde vacante, para ser precisos, poca gente.

El desastre lo iniciaron los socialistas —siempre obedientes al orden establecido por el PGM—, lo continuó con ímpetu Xavier Trias y ahora lo ha frenado Ada Colau. Hubo también un concurso para replanificar el conjunto, bajo el mandato de un nuevo urbanismo para la gente y bla, bla, bla. No he encontrado el proyecto ganador en la red municipal, más allá de este resumen conceptual que dice poco a fuerza de decir siempre lo mismo, como una letanía. Cualquier cosa, sin embargo, será mejor que lo que hay y espero sinceramente que funcione.
Lo importante, como en el Cabanyal valenciano, es frenar a las excavadoras. Y proteger lo que queda y escuchar a los vecinos: sistema Itziar. La gran pregunta es cómo y por qué los técnicos municipales, lápiz en mano en sus despachos refrigerados, deciden lo que deciden. No les tiembla el pulso. ¿Qué han aprendido y dónde? ¿Qué ciudad tienen en la cabeza? ¿Dónde viven?

Jordi Carrión acaba de publicar un libro delicioso sobre la Barcelona de los pasajes —a Barcelona se puede entrar por cualquier sitio—, un libro bello que contiene una anécdota fundamental. En un rincón de Vallcarca, precisamente, un vecino, años atrás, plantea al Ayuntamiento un proyecto bucólico, que combinaba raíces históricas con naturaleza y un intento de huerto urbano cuando el concepto no existía. Los técnicos no entendieron nada. Procedieron a asfaltarlo todo, destrozando la memoria y el futuro que siempre contiene la memoria.

https://elpais.com/ccaa/2017/09/17/catalunya/1505666274_149239.html

Dissabte, 16 de setembre de 2017
El Periódico

Itziar González: "El atentado ha dado fuerza al plan de transformación de la Rambla"

Sin esperarlo, va a poder cerrar una cuenta pendiente. Diez años después de su nombramiento como concejala de Ciutat Vella, Itziar González regresa al ayuntamiento como arquitecta, liderando el grupo interdisciplinar Km.Zero, elegido por concurso público para transformar el eje más icónico, complejo y discutido de la ciudad. Vibra con la idea de devolver -con mucha "cooperación"- el lustre perdido a esa Rambla que corona el distrito en el que reside y que venera. Regresa a la acción municipal tras dejar su cargo en el 2010 por oponerse al plan que daba luz verde al controvertido hotel del Palau de la Música.

-¿Ve peor esta Rambla que la que quiso cambiar en el 2007?
-Recién iniciado el mandato como concejal, todos vimos que era necesario abordar de forma integral las deterioradas dinámicas de la Rambla. Esa apuesta de tiempo y discusiones quedó en el imaginario de todos los concejales posteriores. Mercè Homs recogió el guante. Su compromiso político se ha concretado en el Pla Cor y el Plan Especial. Hay mucho trabajo que no se ve y puede parecer que no se ha hecho nada, pero yo lo valoro. Por otro lado, la masificación ha ido a más, pero he visto mejoras a nivel policial. La ciudadanía había dado por perdido ese lugar y este encargo nos ha generado la ilusión de pasar por fin a una etapa de acción con un equipo interdisciplinar. Ahora tenemos el diagnóstico y nuevas.

-Los males son muchos ¿cuáles cree más graves?
-La excesiva especialización en consumo turístico, que ha borrado el potencial de la Rambla como gran eje cívico e identitario. Tampoco se ha visto lo importante que sería fomentar la presencia de vivienda como un elemento que equilibre las dinámicas de lo que pasa en el paseo; se pueden situar servicios públicos y vecinales que hagan que los ciudadanos lo sientan suyo. Y se ha perdido la conciencia de que la Rambla forma parte de los espacios libres de la ciudad, sus zonas de descanso y su calidad ambiental no se han tenido en cuenta. Y muchos problemas más…

-¿Estamos a tiempo de revertir el conflicto de la vivienda?
-Vamos a empezar siempre por lo que ya está en manos de las Administraciones, que han de ser coherentes con lo que defienden. Hay un trabajo de cartografía de lo público y del uso de los edificios que nos llevará a trabajar cada caso con delicadeza, sin una única solución. Hay que poder garantizar el mix de usos comerciales y habitacionales. No puede ser que de noche un espacio esté sin movimiento vecinal y quede inhóspito en pleno centro. Si un vecino no tiene ascensor o vive rodeado de viviendas vacías haremos una propuesta de mejoras concretas ya.

-Luchar contra la especialización turística parece una batalla perdida.
-Podemos aportar otras actividades. En la Rambla no solo deben discurrir personas, también deben ocurrir cosas que tengan sentido para el conjunto de la ciudad y los vecinos de los barrios de Ciutat Vella. Hay en el territorio, hay que ir abriendo juego. Que las personas no se queden contenidas de arriba abajo sino que se distribuyan por lugares interesantes y necesarios de barrios del entorno. Ir a la Boqueria o a un quiosco ha de ser una experiencia de calidad. Y el diseño urbano ha de hacer que los flujos se redistribuyan.

-¿Se puede domesticar el torrente turístico?
-Parte de lo que hace que el turista sea un problema no es que sea un turista, sino que sus actividades sean solo consumir o conlleven una banalización de nuestras calles. Queremos que el turista actúe como ciudadano de Barcelona y aquello que haga sea coherente con la calidad de vida barcelonesa. Todos tenemos un mismo problema y queremos calidad. El equipo de Km.Zero -que aglutina desde arquitectos a sociólogos y economistas- vamos a hacer propuestas sin enfrentar a uno contra otro.

-Para plasmar tantas ideas ¿cómo afronta redibujar el territorio?
-La Rambla era el extramuros y los muros tenían puertas y allí pasaban cosas. Tenemos la intuición de que en esas ‘puertas’ que conectan el Gòtic y el Raval se crean unos ámbitos que si se trabajan pondrán en valor la arquitectura de algunos edificios y generarán zonas donde no solo pasar de forma lineal sino con lugares donde estar.

-¿El atentado de agosto refuerza la idea de pacificar el tráfico?
-Esa voluntad que ya sale del propio Plan Especial y el Pla Cor la recogemos. Creemos que la calidad de vida pasa porque se inviertan las prioridades. Las trayectorias de los que caminan han de ser las que redefinan los espacios.

-¿Se descarta la peatonalización total?
-No hay nada descartado, pero hay necesidad de intercomunicación entre los barrios de Ciutat Vella con transporte público. Está previsto un eje de debate sobre movilidad para definir estas soluciones.

-Otro culebrón es el de las antiguas pajarerías, convertidas en puestos turísticos.
-Fueron puntos de articulación y dinamización del paseo. El que lleva años allí se siente como un centinela, en el atentado se demostró. Yo personalmente tengo empatía con quien trabaja en estos puestos, a la vez que responsabilidad con que la Administración sea coherente respecto a su regulación y su rol, que ha de ser el del interés general. Uno de los problemas es que en su parte trasera genera un muro en algunos tramos, hay que seguir el Plan Especial pero escuchar a todas las partes para lograr la mejor solución posible.

-Detalle el calendario de los esperados cambios.
-Los seis primeros meses para entregar tres planes estratégicos (de gestión de espacios de gran afluencia, de dinamización comunitaria y activación de usos temporales, y de gestión cultural y equipamientos) y un anteproyecto de urbanización. Después, seis meses más para desarrollar el proyecto ejecutivo. A partir de ahí el ayuntamiento deberá licitar obras y empezar a realizarlas a principios del 2019. Nuestra propuesta metodológica crea unos espacios de auditoría ciudadana del proceso. Trabajaremos en abierto y con transparencia, concertando acuerdos y evitando que nadie se sienta excluido de la reconquista de este paseo universal.

-¿Creen que a la futura Rambla le sobra mala vida u ocio, o todo se puede conjugar?
-La especialización en ocio nocturno -durante unos años- del Maremàgnum contagió la actividad a través de su pasarela hacia la Rambla. Se volvió a crear una dinámica de espacios de ocio fuera de horarios y se generó un círculo vicioso. Creemos que hay que revertir que se asocie una calle a juerga. Una de nuestras propuestas irá en este sentido. No sobra nadie pero esas personas han de ser respetuosas con lo que todos hemos decidido que sea la Rambla.

-¿El atentado ha desenterrado el amor del barcelonés por su Rambla?
-Los barceloneses la habían dado por perdida pero los vecinos no porque es nuestro espacio cotidiano. Es mi pulmón y mi lugar de encuentro vecinal. El atentado ha hecho que todos se diesen cuenta que les duele lo que pase ahí y que el espacio es suyo. Es fantástico que hayan reconectado con su afecto por la Rambla, porque es el ADN de Barcelona. Esta obra expresará la capacidad de recuperación de la autoestima de la ciudad y de lo que somos capaces de hacer juntos.

-Parece buen momento para reinventarla.
-Es un momento delicado porque yo aún me emociono al hablar de ello. Escuché los gritos desde casa, vi la gente correr y fue una vivencia traumática. Estaba feliz en pleno proyecto para el concurso de la Rambla… y fue un shock, pero le ha dado solemnidad al compromiso que ya teníamos, le ha dado fuerza a la transformación y, sobre todo, acompañamiento ciudadano mundial. En Facebook colgué la foto de nuestro equipo que publicó El Periódico y las expresiones de cariño y ánimo fueron muchas, he visto esperanza . No podemos fallar.

-¿Volvería a la política?
-Ahora no. Ser concejala era el trabajo de mi vida, me sentí muy feliz con el trabajo de proximidad. Pero el funcionamiento de los partidos no me interesa. El futuro pasa por una cooperación de diferentes sensibilidades políticas y un compromiso de quien gobierna con la ciudadanía.

-Su madre acertó al decirle que el tiempo lo pone todo en su lugar.
-Dejé mi cargo cuando faltaba un año de mandato. Ahora estoy contenta porque a través de un concurso público le puedo dar a Barcelona ese año más. Y satisfecha porque me fui con la sensación de no haber acabado mi trabajo en la Rambla.

El comercio reivindica el máximo espacio para el peatón

Los comerciantes y -en menor medida- vecinos aglutinados en la asociación Amics de la Rambla han iniciado ya conversaciones con el equipo de Itziar González para tratar de dar cabida a algunas de sus reivindicaciones. "Queremos que haya la máxima colaboración durante estos seis meses", apunta su presidente, Fermín Villar.

Uno de los puntos esenciales para el colectivo es lograr "el máximo espacio para el peatón". Son conscientes de que es necesario garantizar transporte público al entorno, pero apuestan por el bus de barrio para cubrir las necesidades del vecino del Raval, y por erradicar del eje los autobuses de ciudad. En materia cultural, creen que lo más urgente es "poner en valor la oferta que hay y la del entorno", del Macba al Ateneu, apunta.

Y aunque están a favor de potenciar la llegada de más residentes al eje, creen que antes hay que "mimar a los que hay, tras hacer un censo real de la zona", y ofrecer ayudas para mejoras, ya que en algunos casos las derramas por mejoras son inasumibles por muchos vecinos.
La liberación de espacio público también les preocupa, puesto que estarían "encantados" de eliminar el aparcamiento en superficie. Pero insisten en que si desaparecen las 500 plazas para moto que utilizan sobre todo vecinos y trabajadores de la zona, "hay que dar una alternativa realista".

Reclaman que el ayuntamiento resuelva el asunto de las antiguas pajarerías, en teoría condenadas, y son partidarios de la instalación de bancos de descanso en su lugar. En cambio, piden priorizar medidas para potenciar la actividad de la parte central, las floristas, que consideran la actividad que genera más "afecto" en la calle.

http://www.elperiodico.com/es/barcelona/20170916/itziar-gonzalez-el-atentado-ha-dado-fuerza-al-plan-de-transformacion-de-la-rambla-6290483

Dissabte, 16 de setembre de 2017
El Periódico

Menos mal que están las flores

Treinta días después del atentado de la Rambla, volvemos a ella para escuchar su latido tras haber sufrido el episodio más doloroso de su historia

"Un día, en la Rambla de las Flores, en medio de un torbellino de olores y de colores, sentí una voz detrás de mí… Bajé la cabeza porque no sabía qué hacer ni qué decir, y pensé que tenía que estrujar la tristeza, hacerla pequeña en seguida para que no me vuelva, para que no esté ni un minuto más corriéndome por las venas y dándome vueltas. Hacer con ella una pelota, una bolita, un perdigón. Tragármela... Y menos mal que estaban allí las flores".

Tragarse la pena como Natàlia, la Colometa de Mercè Rodoreda, y pasear de nuevo por la Rambla agarrándose a las flores que asoman desde las paradas del bulevar. Rosas, girasoles, margaritas, lirios… Las mismas variedades que fueron testigos hace un mes. Cuando la furgoneta llegó a ellas ya había recorrido más de la mitad del trayecto. Siguió embalada hasta el mosaico de Miró. También rojo, amarillo, azul. Cuántos colores murieron aquella tarde.

Una pena amarga
Ella volvió a recorrer el camino sola, necesitaba enfrentarse en solitario a esa Rambla por la que circula hasta cuatro veces al día. No se llama Natàlia, pero también ha hecho una bolita con su pena. Tragársela, no. Aún no. Una pena repetida. Hace 30 años vivía al lado de Hipercor. Cada viernes por la tarde iba a hacer la compra. Aquella tarde faltó... Y descubrió una pena distinta a todas las que había imaginado. Una pena amarga como la rabia. Ácida como el miedo. Fría como la incomprensión. Y gris, siempre gris… Menos mal que están las flores.
Hoy ya no hay rastro del homenaje en el mosaico de Miró. Se ha esfumado el aroma de las rosas y la cera de las velas se ha despegado

Cuando las sirenas callaron, cuando la noche pasó, ella volvió a recorrer la Rambla. No la acompañó su hija, que trabaja allí mismo, ni su madre, que vive a escasos metros del Liceu. Caminó sola para volver a enfrentarse a la pena renacida. Y lloró. Y vio que las sonrisas habían desaparecido de los rostros. La calle que el poeta quiso que no acabara nunca, vestía entonces de duelo.

El mosaico de Miró se convirtió en altar improvisado y se cubrió de velas, peluches, cartas y flores, siempre flores para conjurar la oscuridad, para que la vida volviera a brotar en aquel ombligo de colores. Hoy, ya no hay rastro del homenaje. Se ha esfumado el aroma de las rosas, la cera de las velas se ha despegado del pavimento y las lágrimas han dejado de ahogar las gargantas cada vez que los pasos se acercan. Quizá así sea más fácil tragar la bolita de la pena.

La culpa equivocada
¿Podía haber hecho algo? La respuesta es no, siempre no. Pero la pregunta sigue repiqueteando en el cerebro. ¿Podía haberme interpuesto en su camino?, se cuestiona el tendero que vio pasar la furgoneta a toda prisa frente a su parada. ¿Podía haberle reducido?, se tortura el hombre que se ha reconocido en las imágenes de la Boqueria a un metro escaso del terrorista. Él no sabía. Nadie sabía que el mal no se refleja en el rostro. Pero el dolor, la culpa equivocada, no sabe de lógica. Y vuelve y vuelve, como un disco de vinilo.

¿Podía haber hecho algo?, sigue preguntándose el hombre que hace una semana se derrumbó en su parada. Acribillado por la misma imagen. Ensordecido por los gritos que una y otra vez regresaban. Asfixiado por la pena atragantada. Sí, menos mal que están las flores.
El sueño aún no es tranquilo para muchos de los que aquel día estaban allí. Para los que vieron el terror en directo

Pero llega la tarde, se bajan las persianas, las flores desaparecen, el mercado se calla y la Rambla se puebla de espacios vacíos. Entonces, con tanto hueco libre, la tristeza encuentra el modo de desplegarse. Se pasea, señorona, curiosa, atrevida, hasta colarse en los ojos insomnes de la noche. No, el sueño aún no es tranquilo para muchos de los que aquel día estaban allí. Para los que vieron el terror en directo o reflejado en las pupilas de los que corrían presas del pánico. Tampoco para los que pasaron horas escondidos en los locales próximos. Ni para los que llamaban desesperados a sus seres queridos sin encontrarlos. Cualquier ruido, cualquier voz que llega de la calle aún provoca un sobresalto.
Imágenes cargadas de dolor

Entonces, vuelven las imágenes. Algunas cargadas de dolor. Otras de emoción. ¿Cuánto se tarda en olvidar aquel cochecito de bebé empotrado contra un árbol? El horror se condensa en esa fragilidad quebrada. En ese pequeño artilugio fabricado para contener toda la inocencia, todos los sueños, todo el futuro del mundo. Pero la vida insiste en imponerse. ¡Que regresen los colores! ¡Que los pasos vuelvan a recuperar su ritmo!

Pero, al principio, el camino se volvió extraño y acudieron los 'gegants' de la ciudad para ayudar a marcar el paso. Y así nació otra imagen, la que encandila a los niños, la que huele a pasado y futuro. Recorrieron la Rambla en un hipnótico silencio. Hombres, mujeres y pequeños les siguieron sin saber muy bien por qué. Quizá porque necesitaban la compañía de gigantes para sentirse seguros. Quizá para recuperar algo de la inocencia perdida. Una 'geganta' llevaba un ramo de flores blancas… Menos mal que están las flores.

No tengo miedo, clamamos cuando somos muchos. No tengo miedo, gritamos en los actos de homenaje… Yo tengo miedo, susurramos en soledad. Sí, yo tengo miedo, dice la mujer que no es Natàlia, pero que también estruja la tristeza y aún se emociona cuando recuerda aquel día. En realidad, hace mucho que tenemos miedo, reconoce. Mucho antes de que el temor se materializara. Es fácil hacer cuentas. Solo en la Boqueria entran entre 30.000 y 40.000 personas cada día. La multitud convertida en objetivo.

Testigos rotos

Rosas, girasoles, margaritas y lirios vuelven a lucir. ¿Qué saben las flores de las penas arrugadas hasta hacerlas pequeñitas? Como una pelota, como una bolita, como un perdigón. No, no me preguntes por aquel día, ruegan la mayoría de los tenderos. Abrumados por los recuerdos, por el aluvión de preguntas, por haberse convertido en los testigos rotos del día más triste de la Rambla. No, no preguntes. ¿No ves que aún podemos atragantarnos?
El bulevar luchó por recuperar su vida desde el primer día. La vida sigue, se repite como consigna. Y sí, sigue, pero quizá aún no sigue igual

La Rambla ha recuperado su vida. De hecho, luchó por hacerlo desde el primer día. Con el tozudo arrojo de quien no quiere entregar nada más que lo arrebatado. La vida sigue, se repite como consigna. Y sí, sigue, pero quizá aún no sigue igual. Ciertas miradas de reojo. Alguna sonrisa interrumpida. Un respingo al oír un acelerón inesperado. O unos pasos que se detienen justo en el borde del mosaico de Miró. La vista fija en los colores. Un segundo. Dos. La duda entre seguir adelante o rodear esos pétalos de asfalto. Porque ahí se detuvo el mal. Con su delirio, con sus falsos dioses, con sus rezos adulterados… con sus muertos.

Pero sí, hay que pisar. Hay que humillar al fanatismo. Vencerle, patearle, aplastarle con la alegría y la rebeldía de la cotidianeidad. Hay que seguir. Hasta que nos traguemos la pena.

http://www.elperiodico.com/es/mas-periodico/20170916/menos-mal-estan-flores-rambla-por-emma-riverola-6288810

Dimecres, 20 de setembre de 2017
La Vanguardia

Barcelona cerrará la noche del jueves el altar de La Rambla y el libro digital

El Ayuntamiento de Barcelona retirará la noche de este jueves el altar de La Rambla y el libro de condolencias digital, que se abrió tras el atentado del 17 de agosto para que la ciudadanía expresara su rechazo al terrorismo y su solidaridad con las víctimas.

Retiró la noche del 28 de agosto los centenares de puntos en los que los ciudadanos habían depositado mensajes, flores, velas y peluches en recuerdo de las víctimas, y dejó temporalmente uno al inicio de La Rambla, que este viernes ya no estará habilitado, han informado fuentes municipales a Europa Press.

El consistorio abrió un libro físico de condolencias el sábado tras el atentado, que se pudo firmar durante una semana, y el domingo, ante la cantidad de mensajes recibidos, habilitó el digital, que hasta la tarde de este miércoles ha recibido más de 29.000 mensajes.

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170920/431431057917/barcelona-cerrara-la-noche-del-jueves-el-altar-de-la-rambla-y-el-libro-digital.html

Dijous, 21 de setembre de 2017
El Periódico

Mejorar por dentro, Mejorar por fuera
Eva Arderius

La última vez que pisé la Rambla antes del atentado fue para cruzarla. De la calle Canuda a la calle Bonsuccés. Fue un recorrido en horizontal, rápido, vigilando mi bolso y con cara de pocos amigos, esquivando turistas y haciéndoles notar que me molestaban bastante. Reconozco que evito la Rambla, pero que volví después del 17-A para pasear más lentamente, en vertical, como hacen los turistas, desde plaza de Catalunya hasta el Pla de l’Os. Hacía tiempo que no veía los quioscos de frente, desde las aceras laterales solo se ve la parte más fea.

La Rambla es esto, pasas de ella pero no soportas que nadie le haga daño. Lo he pensado estos días, ¿cómo tendría que ser la Rambla para que me apeteciera de nuevo pasear por ella? No encuentro respuesta. Ya no tiene gracia ver la gente, hay poca variedad y poco exotismo entre los turistas. La restauración en general tampoco es un reclamo. No parece que los locales necesiten dejar de servir paellas deshidratadas preparadas en un minuto y las tiendas de suvenires son negocios que suman ya más de dos generaciones. Todo esto no lo vamos a cambiar.

Reducto para turistas
Y quizá se deba cambiar. Quizá la Rambla sí tiene que ser un reducto para turistas. Creo que no sería mala idea pero entiendo que ningún gobierno quiera defenderla. Ahora le toca a Ada Colau intentar ordenar un paseo siempre desordenado. No me gustaría estar en la piel de la exconcejala Itziar González, quien tiene que construir el proyecto.

Hasta el momento se ha pensado especialmente en el tráfico, el diseño de las antiguas pajarerías y las estatuas humanas. Quizá ahora se deba hacer de otra manera. Desviando la atención hacia los edificios. Mirar qué pasa puertas adentro. Intentando que los mil vecinos que aún viven ahí no se marchen porque se sienten solos en fincas vacías, porque no tienen ascensor o simplemente los echan. Intentando llenar los espacios cerrados. Recuperando la antigua Foneria de Canons y los edificios militares de la parte baja. El ayuntamiento ha comprado algunas fincas en Ciutat Vella, ¿porqué no comprar alguna en la Rambla? Puede ser una buena inversión. Más vivienda social y más vida en la Rambla, dos en uno.

Un camino a seguir

Quizá trabajar en la rebotica de la calle más famosa no da tantos réditos, es menos agradecido, más difícil y puede que se termine el mandato pareciendo que no se ha hecho nada. Pero quizá sea el camino. Si se logra que los vecinos no se vayan, que lleguen más y que otros piensen en poner un negocio que no sea de suvenires, la Rambla puede cambiar. Y quizá abran más sitios donde desayunar bien a precios moderados. Puede que en un futuro los barceloneses no solo crucemos a toda velocidad, sino que bajemos a la Rambla para ver a unos amigos que estrenan piso con ascensor e incluso en el camino entremos en las tiendas nuevas.

Quizá en la Rambla se tenga que buscar el efecto de aquel anuncio de yogures que protagonizó José Coronado, renovar por dentro y que se note por fuera.

http://www.elperiodico.com/es/opinion/20170921/mejorar-por-dentro-mejorar-por-fuera-eva-arderius-articulo-6301824

LA RAMBLA DE BARCELONA

La Rambla és un dels indrets de Barcelona on bull més activitat, una ciutat dins d'una altra ciutat.

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