La circulació: un problema sempitern
En diciembre de 1970, Associació de Veïns i Comerciants de la calle de la Boquería celebró el cincuentenario de su fundación. Aprovechando esa coincidencia, Joan Frias, portavoz de dicha entidad, propuso la unión de la suya con las otras asociaciones similares de vecinos, con el fin de potenciarlas conjuntamente, lo cual fue objeto de debate dentro de la Asociación de la Rambla.
Al comenzar el año 1971, el periodista Andreu Avel·lí Artís y Tomàs, más conocido por su seudónimo de Sempronio -que en el año 1972 sería nombrado Cronista Oficial de la ciudad- se lamentaba de que "desde 1960 siempre se están haciendo obras en la Rambla, y el resultado es que siempre está llena de obstáculos".
La intensa circulación de vehículos que pasaban por la Rambla sin detenerse, y con poca consideración por los peatones que cruzaban para pasear o comprar con parsimonia, dificultaba el comer, según una opinión bastante extendida. Joan Gaspart, vicepresidente de la Asociación, y Miquel Pintó, miembro de la junta, creían que la solución ideal era descongestionar los alrededores de la Rambla, evitando así que fuera la vía obligada de paso para desplazarse a la parte baja de la ciudad.