Flores y violetas
El señor Deulofeu dice: "Sufrimos mucho en el momento de la Transición. El derecho a vivir, trabajar y dormir en paz nos era negado. Por eso se colgó a lo largo de la Rambla aquella larga pancarta que decía 'Queremos unas Ramblas en paz'. En otro momento tuvimos una polémica originada por nuestro propósito de modernizar y dotar de servicios a los puestos de flores. Sempronio, el cronista de la ciudad, decía que los puestos, con sus mesas de mármol, eran una reliquia y que se debían mantener. Pero nosotros nos dimos cuenta de que no podíamos dejar a esa buena gente a la intemperie. Y lo conseguimos. Ahora disponen de unos buenos quioscos, con tejado, agua corriente y teléfono.
Entre los buenos recuerdos debo mencionar el proyecto de hacer patrona de la Rambla a la Virgen del Rosario, que se llevó a cabo con éxito. Esas cosas que proyectos y luego tienen continuidad, son las que dan satisfacción. Como anécdota, recuerdo que, con motivo de los actos del Rosario, Sempronio me dijo: Tú has conseguido lo que nadie había conseguido. Que yo hablara y me dirigiera al público dentro de una iglesia. También fue una alegría la decisión adoptada de otorgar a Amadeu Bagués, a título póstumo, la distinción de Ramblista de Honor."