Amadeu Bagués preside la segunda junta
El 26 de marzo de 1969, Amadeu Bagués sustituyó a Higini Feliu en la presidencia de la Asociación. En ese momento, Joaquim Maria de Nadal -que desde 1952 era el Cronista oficial de la ciudad- había escrito que Barcelona "se encontraba en un momento triste".
En la Rambla se estaban realizando obras de remodelación. Artesanos de la Escuela Massana trabajaban en unos paneles para decorar la entrada del metro del Liceu, y Joan Miró se había ofrecido a colocar una obra suya en el pavimento del Pla de l'Os (obra que, sin embargo, no fue inaugurada hasta la Navidad de 1976).
El pintor había nacido en el pasaje del Crédito, tocando la calle de Ferran, o sea a cuatro pasos de la Rambla. Ahora, ya famoso por sus murales de Harvard y Cincinnati, en Estados Unidos, cumplía 75 años en plena vitalidad. Preparaba un mural para el aeropuerto del Prat de Barcelona y estaba previsto que hiciera otro en Osaka, Japón, con motivo de la exposición que se iba a celebrar en aquella ciudad del Sol Naciente.
Miró ya había donado una parte importante de su obra a los museos de Barcelona, y el hecho de que quisiera dejar su huella en medio de la Rambla llevó al Diari de Barcelona, en enero de 1969, a sugerir que el artista barcelonés fuera nombrado Ramblista de Honor, una distinción que otorgaba la Asociación.
En otoño de 1969, la entidad presidida por Amadeu Bagués ya contaba con más de 350 socios. Entre sus propuestas, dirigidas al Ayuntamiento, figuraban los planes de remodelación de las fachadas de los palacios de la Virreina y del Marqués de Comillas (actualmente llamado Palau Moja), de la iglesia de Belén y del Liceo, además de proponer un microbús que diera la vuelta a la Rambla.
La entidad organizaba las fiestas anuales de la Rambla en honor a la patrona, Nuestra Señora del Rosario. Después de los actos religiosos, se hacía entrega de la distinción de Ramblista de Honor a la persona o personas propuestas por la junta directiva.
La entrega del galardón al doctor Agustí Pedro Pons fue muy favorablemente comentada por la sociedad civil. Gran maestro de la medicina catalana contemporánea, era un médico de vocación, no solo con fama de curar enfermos de reumatismo sino también un hombre popular. El señor Joan Deulofeu explica que no había día en que el doctor Pedro y Pons no diera un paseo por la Rambla antes de ir a dormir. Si el trabajo le impedía hacerlo a pie, entonces enviaba al chofer de su elegante coche negro para que, como mínimo, pasara por la Rambla antes de llevarlo a casa.