Los Orígenes
Cuando ya hacía seis o siete generaciones que los romanos habían tomado Tarragona y la habían convertido en base militar permanente, verosímilmente alrededor del año 20 antes de Cristo, decidieron crear otra colonia permanente cerca de Montjuïc.
Esto implicaba la edificación de una ciudad residencial junto al mar, y de un puerto donde las naves pudieran anclar fácilmente.
El terreno elegido, de unas diez hectáreas, estaba ubicado entre dos torrentes. Al noreste, la que en la Edad Media sería llamada de Junqueras o Torrent de la Olla y que hoy es la Vía Layetana; al suroeste, la riera que, con el transcurso de los siglos, llevaría el nombre de Rambla.
Se ha creído durante mucho tiempo que la Rambla no era otra cosa que el antiguo curso del torrente llamado "de Collserola", también conocido como el de Sant Gervasi, o bien el río de Malla, uno de los muchos que descendían de la sierra que cierra, por el norte, la llanura de Barcelona. El eminente geógrafo Pau Vila opinaba de otra manera, pero la aclaración de esta cuestión la debemos dejar en manos de los eruditos.
Sea como fuere, la palabra rambla no significa otra cosa que "torrente o riera por donde pasa agua cuando llueve". En la documentación catalana conservada de los siglos X y XI después de Cristo, los torrentes o rieras que descendían de la sierra de Collserola, eran llamados arenys, palabra procedente del latín. Pero después de la conquista de Valencia por Jaime I, la palabra árabe rambla -con la cual los musulmanes denominaban lo que los cristianos llamaban arenal- pasó a ser incorporada al habla de los catalanes, según el maestro lingüista Joan Coromines, y a designar nuestro paseo principal.
Todo el mundo sabe que el cauce o las orillas de los torrentes y rieras, cuando están secos, son aprovechados como paso por los campesinos, pastores, excursionistas o caminantes. Es curioso, sin embargo, que en el vocabulario inglés moderno aparece la palabra "ramble" que significa caminata, paseo, excursión a pie. De dónde sacaron los anglosajones la palabra no lo sabemos. Pero quizás esto ayude a explicar la popularidad de nuestra Rambla entre los turistas británicos