El paseo de Barcelona
Quien haga hoy un paseo lento desde la Plaça de Catalunya hasta Colón, y no se distraiga con el tráfico constante de la gente, se dará cuenta quizás de que pisa un paseo que tuvo un esplendor inusitado en medio de una historia tormentosa.
Como ha señalado el erudito historiador Antoni Pladevall, la fuente de Canaletas recoge el agua que nutría la antigua fuente de la Estudi General o embrión de Universidad, que estaba entre Santa Anna y Tallers, cuya primera piedra fue puesta en 1536. Hay que añadir, sin embargo, que como muestra del trato de Felipe V a la ciudad, en 1720 la Universidad de Barcelona fue clausurada y el edificio de Estudios Generales convertido en cuartel.
La iglesia barroca de Belén fue incendiada por los "incontrolados" de la órbita anarquista, en 1936 y sufrió el bombardeo de la aviación franquista en 1938, por lo que casi todo su interior es nuevo, obra de la última posguerra civil.
Frente a Belén, al otro lado del paseo, se levantó el antiguo palacio de los marqueses de Comillas o Palau Moja, donde tuvo residencia Jacinto Verdaguer, el gran poeta de la Renaixença catalana.
La Rambla de las Flores es también llamada de San José por haber tenido antiguamente el convento ya mencionado de los carmelitas descalzos.
La Rambla de los Capuchinos debe su nombre, como es evidente, al benéfico orden de los capuchinos seguidores de San Francisco de Asís, que habían tenido antiguamente su convento en Santa Madrona de Montjuïc y posteriormente en el lugar donde hoy se encuentra la Plaza Real.
Junto a la Plaza Real se levantó el Hotel Oriente, construido básicamente sobre el solar del antiguo colegio de San Buenaventura fundado por los franciscanos. El Teatro del Liceo fue construido igualmente sobre el terreno de un antiguo convento: el de los Trinitarios.
Cerca ya del mar se llega a la Rambla de Santa Mónica. La iglesia que lleva su nombre fue aterrada en 1937, durante la Guerra Civil española y catalana. El antiguo convento, reconstruido, es ahora parroquia. Al otro lado de la Rambla está el Palau Marc, iniciativa de un comerciante de Reus.
Finalmente, el monumento a Cristóbal Colón, fue construido a finales del siglo XIX, con motivo del 400 aniversario del descubrimiento de América. La iniciativa fue de las personalidades barcelonesas. Hoy en día sigue siendo el monumento más alto del mundo dedicado al descubridor del Nuevo Continente americano.
Docenas, quizás cientos de versificadores han dedicado rimas, mejores o peores, a nuestro paseo principal. Pere Coromines, escritor, banquero, notable barcelonés habló de la Rambla:
"parada de flautistas, bolsa de comediantes, pacífica faena de misterios humanos", "feliz el hombre a quien ligero tus ocres contemplar, bajo la verde fronda del plátano ufano, perdido entre quimeras de un mundo maravilloso"