La Riera Rambla
Las torrenteras más importantes, como la riera Blanca y la d'Horta, cubrieron con sus depósitos el territorio comprendido entre Montjuïc y el Llobregat, una y los humedales de Sant Martí la otra. Entre ambas, un conjunto de torrenteras y riachuelos hicieron el relleno del terreno más llano, entre las pequeñas colinas al borde de la costa. Precisamente uno de ellos, el Mons Tàber, fue el elegido para situar la Barcino romana en el siglo I. Pero otra de estas colinas, la colina de los Ollers, hoy totalmente desaparecida, es la que sugiere la imposibilidad de que la actual Rambla fuera una riera natural en el tiempo de construcción de la muralla romana y, probablemente tampoco antes de los siglos X o XI, sin menospreciar, riachuelos que en momentos de grandes crecidas podían cubrir toda el área.
En la época de Barcino, cuando se construyó la primera muralla, en la parte baja de la Rambla, aproximadamente entre donde hoy se encuentran las calles Escudellers y Nou de Sant Francesc, se alzaba la colina de los Ollers, que obligaba a la línea de costa a formar una bahía, llamada de los Còdals, hasta la colina de las Falzies, donde hoy desembocaba, entonces, la riera de Collserola. Por el otro lado de la colina de los Ollers, existía una albufera, llamada el Cagalell, donde desaguaban las aguas los riachuelos de Malla, Bargalló y Magoria.
La riera de Collserola recibía las aguas de la vertiente meridional de la sierra que le dio el nombre, y también las procedentes de las colinas del Putxet y Monterols. Parece que inicialmente la riera, conocida en su nacimiento como de Sant Gervasi, recibía las aguas de la riera de Vallcarca, pero en fecha indeterminada, ya existiendo la ciudad, esta riera fue desviada hacia el curso del Torrent de l'Olla. No hay constancia de si fue o bien el hombre tuvo algo que ver. En cualquier caso, en tiempos de crecidas, la cantidad y la fuerza del agua de ambos ríos juntos habría de ser muy espectacular, tanto como para sugerir a los ciudadanos de Barcino - Barcelona la conveniencia de desviar el curso de uno de ellos.
La riera de Sant Gervasi bajaba hasta la Travessera, donde era conocida como Riera de Sant Miquel, seguía por el Passeig de Gràcia y, ya como riera de Collserola, entraba en el área de la actual Ciutat Vella por un lugar entre el Portal de l'Àngel y la calle Rivadeneyra, para dirigirse a la pl. de la Cucurulla, calle del Pi, pl. Sant Josep Oriol y por la calle dels Còdols desembocaba en la bahía de els Còdals (se conoce como còdol el fragmento de roca dura, de pequeñas dimensiones que por la acción de las aguas y el rodar, suele ser liso y redondeado).
La riera de la Creu d'en Malla, nacía en la colina de Monterols y recibía también las aguas del cerro de Modolell. Entraba en el área de la ciudad a la altura de la pl. de la Universitat, seguía por detrás de la pl. de la Gardunya y desembocaba en el Cagalell. Algunos autores opinan que la riera d'en Malla es una conducción de aguas artificial y relativamente moderna. En todo caso no debería ser muy importante.
El curso de estos ríos se situaba a ambos lados de la Rambla, separadas por >.
Pau Vila explicaba que la Rambla nunca había sido una riera y que la confusión provenía de la interpretación equívoca del topónimo. Otros autores discuten este supuesto, pero sea como sea, cuando comenzó la urbanización , extendiéndose por Ciutat Vella, hacia el Raval, las impetuosas aguas habrían de ser muy destructivas y obligaron a desviar el curso de la riera y hacerlo pasar por donde hoy se encuentra la Rambla.
Esta solución no duró más de dos siglos. La expansión de la ciudad y la construcción de la tercera muralla obligaron, de nuevo, a desviar la riera, y, ahora sí, la riera de Sant Gervasi, la de Sant Miquel, la de Collserola y la De la Rambla, formaron parte de la Creu d'en Malla y permitieron que la Rambla se convirtiera en el paseo por excelencia de Barcelona.