Visitantes Ilustres

Si nos tenemos que fiar de la opinión de algunos forasteros ilustrados de paso, la ciudad de Barcelona, a pesar de su historia convulsa, causaba gozo. Francesco Guicciardini, embajador de Florencia ante la corte de Fernando de Aragón, se encontraba en la capital catalana en marzo de 1511 y dijo: << Barcelona es una ciudad muy hermosa, grande y poblada. No se ven edificios particulares muy notables, pero en general la mayoría de casas son bonitas, e incluso en eso puede superar a Florencia >>.

Tres siglos más tarde, el interés forastero por la ciudad no había decaído. Stendhal, el novelista francés, había estado en Barcelona en septiembre de 1837 y dejó escrito: << habíamos aparecido en la Rambla, bonito paseo situado en medio de la ciudad. Allí está el Hostal de las Cuatro Naciones, donde finalmente conseguimos una comida. La satisfacción fue muy intensa. Barcelona es según dicen, la ciudad más hermosa de España después de Cádiz. En realidad se parece a Milán. Desde Barcelona no se ve el mar. Este mar que engrandece todo está oculto por las fortificaciones que hay al final de la Rambla >>.

Las murallas no empezaron a ser derrocadas hasta el año 1854 y las obras tardaron años en terminarse. A pesar de todo, la Rambla no dejaba de ser un parador de todo tipo de chismes, un espectáculo permanente.

El famoso escritor de cuentos danés Hans Christian Andersen estuvo en la ciudad durante el otoño y parte del invierno de 1862. Hospedado en el hotel Oriente de la Rambla, iba tomando nota de todo lo que le resultaba interesante.

<< Uno de los últimos días de mi estancia en Barcelona había llovido mucho y fuerte >>, escribía el danés. << Todavía llovía al día siguiente por la mañana cuando fui al Banco. Regresé empapado al hotel y entonces me anunciaron que el agua, que no encontraba salida, estaba subiendo de nivel en la Rambla. Desde mi balcón me di cuenta de que la catástrofe iba en aumento y que era testigo de un espectáculo espeluznante. ¡El poder terrible del agua! El río crecía y crecía. La avenida, rugiendo como una presa de molino, arrancaba árboles y aloes de raíz. Dentro de las tiendas la gente se movía con el agua hasta las caderas. Todo eran gritos y lamentos. Más tarde supe que varias personas habían desaparecido por los agujeros de las alcantarillas. Nunca hubiera imaginado el poder de un torrente de montaña. Y pensé en el cuento que podría salir de este pequeño torrente de montaña, un arroyo normalmente modesto >>.

LA RAMBLA DE BARCELONA
La Rambla es uno de los lugares de Barcelona donde más actividad se concentra, una ciudad dentro de otra ciudad.
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