Rambla Sant Josep

En palabras de Cirici Pellicer: "Quinta esencia de Barcelona, su belleza cambiante es propia de todas las estaciones del año". Durante el siglo XIX era el único lugar de Barcelona donde se vendían flores y, en las tertulias que se formaban en los puestos alrededor de floristas de gran belleza, el pintor Ramon Casas, introductor del impresionismo en Cataluña, encontró su mejor modelo, que más tarde se convertiría en su esposa.

Bajando por la rambla Sant Josep (o de les Flors)

El mercado de flores está en la actualidad acompañado de grandes quioscos de libros, revistas y diarios nacionales y extranjeros, como los que encontramos a lo largo de la Rambla. También se conoce esta parte de la Rambla como rambla de Sant Josep, por la proximidad a la plaza que lleva este nombre.

Un poco más abajo de la calle de la Portaferrissa, casi enfrente, tenemos el Palau de la Virreina. Este palacio fue construido por lo que fuera virrey del Perú, Manuel Amat i Junyent, marqués de Castellbell, quien murió prematuramente. El palacio recibió entonces el nombre de Palau de la Virreina, al convertirse en residencia de su viuda.

Las obras del palacio habían comenzado en el año 1772 y fueron acabadas al cabo de tres años. Los planos ya existían en el año 1770, pero no se conoce con certeza quién los hizo. Se atribuyen a Josep Ribes. Las obras fueron dirigidas por el arquitecto y escultor Carles Grau (1717-1798).

Junto al Palau encontramos una tienda estrecha y muy antigua: la Casa Beethoven, donde se acumulan todo tipo de partituras musicales, antiguas y modernas. Pasado el Palau de la Virreina nos encontramos con el centenario mercado de la Boqueria, aunque su nombre oficial es Mercat de Sant Josep. La arquitectura del mercado es armoniosa, pero queda oculta bajo su construcción de hierro; ha conservado su tradición de mercado principal de la ciudad a lo largo de muchas décadas.

Volvemos a la Portaferrissa y nos adentramos en la calle Petritxol, calle a la vez recogida y llena de vida, "una calle dulce" - en palabras del escritor y periodista Josep Maria Huertas -, donde podemos encontrar salas de exposiciones, como la Sala Parés, orfebres, librerías, tiendas de moda y las tradicionales chocolaterías típicas de esta calle. Fue abierta en el año 1465 en las fincas de un ciudadano de este nombre y muchas de sus casas fueron construidas durante los siglos XVII y XVIII; conserva numerosos paneles que recuerdan efemérides que allí ocurrieron, y tiene un entrañable recuerdo ciudadano y literario en la figura del popular dramaturgo del siglo XX Ángel Guimerà (1846-1924), que vivió en la casa del número 4.

En el número 88-94 de la Rambla se levanta el Palau Nou de la Rambla, edificio de alta tecnología donde hay instalado un aparcamiento robotizado de once plantas subterráneas. Este edificio comercial, construido por el equipo Martorell-Bohigas-Mackay-Puigdomènech y por Jordi Frontons, es de 1992 y su estructura permite, a través de una abertura de grandes dimensiones en la fachada, ver el campanario de la iglesia del Pi.

Después de este edificio nos sorprende una construcción de estilo orientalizante, conocida como la Casa dels Paraigües, donde encontramos un dragón (imitación de dragón chino) en la fachada y dentro de la cual cabe destacar el mobiliario modernista que se conserva en la oficina bancaria que ocupa la planta baja.

Encontramos otros puntos de interés a lo largo de La Rambla Sant Josep: En el Hotel Bagués - que ocupa el lugar de la antigua tienda de la marca - encontrarán una colección de joyas de Bagués-Masriera. También pueden visitar el Museo de l'Eròtica o dejarse tentar por los dulces de la Pastisseria Escribà.

LA RAMBLA DE BARCELONA
La Rambla es uno de los lugares de Barcelona donde más actividad se concentra, una ciudad dentro de otra ciudad.
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