La Rambla y la Costa Brava, protagonistas de la retrospectiva de Planas Gallés, en su centenario (1926-1996) en el Real Círculo Artístico
6 de julio de 2026
A través de una cuidada selección de una cincuentena de obras (óleos, acuarelas y tintas de las diversas etapas creativas) podremos saborear la evolución de un trabajo caracterizado por la explosión cromática y la intensidad emocional y gestual que transpira en los momentos álgidos de su trayectoria.
Un viaje que va desde los inicios figurativos más contenidos y graves de los años 40 hasta el desenfreno vital y vitalista de los 70 y 80. Siempre reflejando las cotidianidades de un día a día a la vez íntimo y expansivo, enamorado de los paisajes de costa y del bullicio de la ciudad. Entre ellas, una quincena de piezas que retratan La Rambla de la Posguerra, una ciudad que siempre nos han dicho que era gris, pero que Planas Gallés inunda de color.
La intensa trayectoria del pintor barcelonés Jaume Planas Gallés (que descubrió su pasión por la pintura muy joven en las montañas del Pirineo, Camprodon y Setcases) comienza a los 16 años, participando en las convocatorias para jóvenes pintores de las galerías Reig de Barcelona.
En 1944 es admitido como socio en el Real Círculo Artístico de Barcelona, del que llegará a ser miembro de la Junta, vocal de pintura, consultor adjunto y comisionado de becas, exposiciones y fiestas. Habiendo continuado los estudios en la Escuela de Bellas Artes de Sant Jordi (Llotja) entre 1956 y 1958, en 1971 será Profesor de dibujo y catedrático interino de colorido hasta 1974. Aquella primera época, la de una Barcelona aún herida, estuvo marcada por un ambiente de bohemia y tertulias, muy activa socialmente. Lugares emblemáticos como Cal Agut, Can Culleretes o La Punyalada, que reunían alrededor de una mesa los anhelos de los jóvenes que se miraban en los fulgores de los cambios procedentes de París, serían también testigos de los cambios sociales y pictóricos que, lenta y bruscamente, se producían en nuestro país. Las pinturas reflejaban esa vida llena de descubrimientos y expectativas y Planas Gallés captaba en sus obras estas realidades a través de figuras, escenas de interior y bodegones marcados por una sobriedad cromática que en los años 50, después de enamorarse de Port de la Selva y de los temas marinos, se transmutará en un cromatismo vibrante y lleno de vida.
Entre 1950 y 1976 recibe un gran número de premios y distinciones, recibiendo en 1975 la Insignia de Oro del Real Círculo Artístico, del cual fue también Socio de Mérito. De igual manera, su actividad expositiva es intensa entre 1942 y 1970, centrándose después en el trabajo en el taller, las muestras colectivas y la labor docente. Expuso en Barcelona, Madrid, Girona, Granada, Santander, Castellón, Valencia, Terrassa, Olot, Tossa de Mar, Caracas, Buenos Aires, Montevideo, San Francisco, Chicago y Nueva York. Planas Gallés no ceñía su pintura a escenarios buscados, fueran paisajes o modelos, y buena parte de su producción fueron momentos de la vida cotidiana: la suya y la de su entorno.
Los espacios de vida eran, por tanto, una fuente inagotable de inspiración, como lo fueron también la ciudad de Barcelona y La Rambla, los paisajes marinos y los puertos de la costa catalana. Trabajador incansable, su última exposición tuvo lugar en el año 1989 en La Pinacoteca, la sala barcelonesa que había sido testigo de su trayectoria creativa.
Esta exposición es una muestra de las obras que Gemma Planas Suñer, hija del artista, cede al Real Círculo Artístico. Es la primera vez, después de 30 años, que la obra de Planas Gallés se presenta al público.
Inauguración: jueves, 9 de julio a las 19 h.
Lugar: Real Círculo Artístico de Barcelona. C/ Arcs, 5. 08002 Barcelona. Horarios: de 10 a 14 y de 15 a 20 h.




