Boadas Cocktail Bar
Boadas Cocktail Bar abrió sus puertas en el año 1933 de la mano de Miquel Boadas. Posteriormente fue su hija, Maria Dolors Boadas - Rambla de Honor en 1995 -, quien se hizo cargo del negocio. Y actualmente es Jerónimo Vaquero, con más de 48 años de oficio, quien capitanea este fantástico rincón de La Rambla.
A lo largo de estos 85 años, los combinados de Boadas han saciado la sed y han hecho felices a diferentes generaciones de barceloneses.
Su ubicación - en la calle Tallers esquina con la Rambla -, su decoración clásica, la calidad de sus cócteles y el trato exquisito y atento que siempre ofrecen a habituales - que son muchos - y visitantes ocasionales, han convertido este pequeño espacio en un punto de encuentro y en una visita obligada para todo tipo de público.
Entrar en Boadas es dejar atrás el ritmo trepidante de la ciudad y sumergirse en la tranquilidad que el pequeño local nos ofrece. El tiempo se ralentiza y nuestros problemas desaparecen.
Las paredes de Boadas están llenas de recuerdos de su historia. Una historia hecha por los muchos clientes que han disfrutado de buenos momentos aquí. Dedicatorias, dibujos y fotografías son los documentos que nos cuentan esta historia llena de anécdotas.
Aquí se viene a pasarlo bien y, para hacerlo, lo mejor es dejarse aconsejar por los camareros y disfrutar tranquilamente de las copas preparadas con una de las cosas hechas con conocimiento y calma. No hay carta, pero no se necesita ya que el trato no puede ser más atento.
Cuando Boadas está vacío - pocas veces - tiene muchísimo encanto y cuando está lleno - que es casi siempre - es una fiesta. Para el aperitivo antes de comer, o una copa a media tarde, para empezar una noche o para terminarla, Boadas siempre es una buena opción.
